¿Quién es?
Martin Heidegger (1889 –1976) Es una de la figuras protagonistas de la filosofía contemporánea pero su preeminencia se ha visto marcada por la polémica, sobre todo la de su adhesión al Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, al cual estuvo afiliado. En la polémica obra de Victor Farias -que fue alumno de doctorado de Heidegger- "Heidegger y el nazismo" se profundiza en este tema y se aportan pruebas. Según algunos, el discurso que pronunció en la toma de posesión del rectorado de la Universidad de Friburgo (1933) es una clara muestra de su apoyo intelectual inicial al nazismo. La renuncia al rectorado, muy poco después de ocuparlo, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente en Friburgo, tras la ocupación de Alemania por los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial.Sólo en el año 1951 se reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante. Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Herbert Marcuse, la sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones en los términos pedidos por Marcuse.
¿Qué ha dicho sobre este tema?

(Extraído del artículo de Anibal Romero “El debate de los historiadores alemanes y el problema de la culpa”, 2002)

En radical contraste con Jaspers y Voegelin, Heideger “no percibía ninguna culpa, ni en el sentido jurídico ni tampoco en el moral”.
Heidegger adoptó una actitud tal, luego de concluída la guerra, que con sobradas razones ha hecho pensar a muchos que evadió al máximo cualquier sentido de responsabilidad efectiva por lo ocurrido bajo el régimen nazi, quizás con la excepción de una poco elaborada responsabilidad “metafísica”, puesta de manifiesto en una línea de una carta de 1948 a Herbert Marcuse, en la que Heidegger —en referencia explícita a Jaspers— escribió que “El hecho de estar vivos es nuestra culpa”. En cuanto a la culpa por los crímenes nazis, y la responsabilidad política, moral y jurídica de los alemanes en general, de sectores del pueblo alemán, y de sí mismo en particular, la postura de Heidegger puede calificarse de evasiva y en ocasiones de abiertamente agresiva y “negacionista”, y en ella cabe distinguir —sólo con propósitos explicativos— entre aspectos políticos, filosóficos y personales.

Con relación a lo político, se impone de entrada destacar la carta inicial que Herbert Marcuse remitió a Heidegger el 28 de agosto de 1947

La respuesta de Heidegger vino el 20 de enero de 1948, y de la misma importa resaltar estos puntos. Según Heidegger:

“Con referencia a 1933: Yo esperaba del nacionalsocialismo una renovación espiritual de la existencia, la reconciliación de los antagonismos sociales, y el rescate de Occidente del peligro del comunismo…Usted tiene razón al indicar que no he ofrecido una clara y pública confesión (después de 1945, AR); ello me habría empujado, y a mi familia, hacia la destrucción…Una confesión posterior a 1945 me resultaba imposible, pues los otrora partidarios del nazismo demostraron su arrepentimiento de manera repugnante, y yo no tengo nada que ver con ellos…En cuanto a su severo reproche (sobre la exterminación de los judíos, AR)…sólo puedo añadir que en lugar de “judíos” uno debería colocar “los alemanes orientales”, y ése es aún más el caso con uno de los poderes aliados vencedores (la Unión Soviética, AR), con la diferencia que el mundo entero conoce lo que ha acontecido a partir de 1945, en tanto que el terror sanguinario de los nazis fue mantenido en secreto del pueblo alemán”.


A todo esto respondió Marcuse el 13 de mayo de 1948

Lo que asombra, no obstante, es el intento por parte de Heidegger de minimizar los crímenes nazis mediante su equiparación a otros eventos, también condenables, de la época de la guerra o inmediatamente posteriores. La ingenuidad —en una interpretación benevolente— o torpeza política de Heidegger —siendo menos indulgentes— saltan igualmente a la vista cuando se pregunta: “¿qué habría sucedido y qué se habría podido prevenir si en 1933 todas las fuerzas más capaces se hubieran puesto en camino, en secreta alianza, para, lentamente, purificar y moderar al ‘movimiento’ que llegaba al poder?”


 Return to the Beginning

000webhost logo