Rodolfo y María

Emperador Francisco José Emperatriz Elisabeth “Sissi”
Archiduquesa María Valeria Archiduque Rodolfo

Archiduquesa Gisela


La  infancia y adolescencia del Archiduque Rodolfo

A su madre se la consideró incapaz de educarlo correctamente por lo que se crió con nodrizas.

A los 7 años pasó a depender del Conde de Grodecourt para que endureciera su carácter y le iniciara en la disciplina militar (le despertaba disparando su revolver o le sometía a duchas heladas)

La adolescencia le permitió viajar y conocer monarquías distintas a la austriaca.

Su padre le impuso el matrimonio con Estefanía de Bélgica para que sentara la cabeza.

Tras el nacimiento de su hija, Rodolfo supo que su esposa no podría darle más hijos, se dedicó entonces a tener múltiples amantes. A partir de su amorío con la húngara Mizzi Kaspar entró en relación con los nacionalistas húngaros.

Su carácter era vivo e inteligente, tenía gusto por el estudio y gran facilidad para el aprendizaje de los idiomas. Era muy aficionado a la ornitología. Le gustaba mucho la caza por eso ordenó la construcción del pabellón de caza de Mayerling.

Era individualista, impulsivo, nervioso y sentimental, seguramente heredó este carácter de su madre con quien compartía también su pasión por Hungría.

Tuvo muchas aventuras amorosas en las que posiblemente contrajo la tuberculosis pulmonar que padecía y la sífilis o la gonorrea. Para combatir los dolores causados por ella los médicos le ordenaron tomar morfina, droga que utilizaba normalmente como analgésico y de la que dependía.

Se decía de él que bebía demasiado y hacía vida nocturna

Su cuñada la princesa Luisa de Bélgica le describe así:

“Era más que guapo, era fascinante. De talla media y bien proporcionado, de constitución muy robusta aunque parecía frágil. Su pureza de raza era evidente: en su rostro se reflejaba su sentimentalismo. Sus ojos tenían el iris pardo y brillante, era muy sensible y de humor cambiante. La risa de Rodolfo era tal vez lo que más impresionaba de él y era la risa de un hombre enigmático y la forma misteriosa que tenía de hablar cautivaba a sus interlocutores”.

Rodolfo y María Vetsera

Datos sobre su relación

Se conocieron en mayo de 1888 en el hipódromo de Viena.

En el otoño de 1888 María se puso en contacto con Rodolfo por carta solicitándole una cita de una forma anónima. También es posible que los presentara la prima de Rodolfo Larisch Wallersee actuando como celestina. En octubre sus contactos se redujeron a pasear por el Prater.

El 13 de enero de 1889 según la propia baronesa, se convirtieron en amantes. Rodolfo le regaló un anillo con las siglas ILVBIDT (In Liebe Vereint Bist In Dem Tode: Unidos por el amor hasta la muerte) aquel mismo día María redactó su testamento y se hizo unas fotografías.

El 14 de enero de 1889 Rodolfo escribió al Papa solicitándole que anulara su matrimonio. Esta carta fue enviada sin conocimiento del Emperador. El Papa le negó la separación y el Emperador se enteró de ello.

Los últimos días de Rodolfo y María

27 de enero 1889

El príncipe Reuss, embajador de Alemania en Viena, dio una fiesta en honor de Guillermo II, asistió toda la Corte y también Rodolfo que conversó animadamente, bailó con diversas damas y parecía feliz y contento.

28 de enero de 1889

La Familia imperial celebró una cena en la Hofburg para celebrar la marcha del Emperador y su esposa en visita oficial a Hungría. Rodolfo se excusó por estar acatarrado y partió a Mayerling.

Ese mismo día por la mañana en su despacho su ayudante observó que el Príncipe tenía muchos papeles para firmar y dijo “es demasiado” rechazándolos. Pero los firmó todos. No observó nada de particular en el desayuno, el príncipe se vistió de cazador y partió para Mayerling allí le esperaban el Conde Hoyos y el Duque de Coburg, la baronesa María llegó por la tarde.

29 de enero 1889

El cochero Bratfisch condujo al Príncipe a Breitenfurt un lugar situado en el bosque donde le esperaba la baronesa, pasearon unas horas y comieron en un restaurante. Los caballos estaban cansados y el camino era escarpado, se detuvieron a tomar un refrigerio mientras el cochero buscaba 2 caballos de refresco por eso llegaron tarde a Mayerling. Cenaron con el Conde Hoyos ya que el príncipe de Coburg había regresado a Viena. La cena fue alegre, el cochero cantó canciones tirolesas, la pareja se retiró a la habitación del Príncipe.

El entierro de los cuerpos

María Vetsera fue enterrada en el cementerio del Monasterio de HeilegenKreuz cerca de Mayerling.

El cadáver de María fue llevado desde Mayerling en un coche de caballos o en trineo, había nevado mucho, para hacerla pasar por viva le colocaron un bastón en la espalda para mantenerla en posición sedente. En esta preparación del cadáver de María participaron los policias Ferdinand Gorup, Johan Habrda y Josef Wysloudzil

Parece que el criado de Rodolfo, Loschek acompañó al cadáver junto con su tutor y tío Georg Graf-Stockau y Alexander Baltazzi

El suelo estaba helado y dificultó mucho cavar la fosa, fue enterrada sin más ceremonias.

El Archiduque Rodolfo fue enterrado en la cripta de los capuchinos en Viena, como todos los miembros de la familia real y no junto a María como había pedido, el 5 de febrero de 1889.

En la capilla ardiente y a causa del calor de los cirios, se fundió parte de la máscara de cera que le cubría el rostro y disimulaba las heridas.

Algunos testigos, sin identificar, aseguran que tenía cortes de sable en la mano y que por eso llevaba guantes.

Otros comprobaron que el puño derecho del Príncipe había sido seccionado de un sablazo y el guante estaba relleno de guata.

Fotografía del Archiduque Rodolfo muerto

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