El gran cambio: Los felices años 20

De los escombros de la I Guerra Mundial, surge una sociedad diferente, en la que apenas queda nada del mundo anterior a 1914: muchas fortunas se han extinguido y hay nuevos ricos nacidos de la industria y del comercio, príncipes y nobles rusos huyen de la Revolución y se instalan en Paris; también llegan americanos adinerados y estrellas de cine. Con la promesa y el convencimiento de que otro enfrentamiento nunca será posible, el mundo se invade de optimismo: son los felices años veinte.

La guerra ha obligado y permitido a las mujeres dar el salto definitivo al mundo laboral: durante el conflicto la mano de obra femenina supuso el 40% de la producción metalúrgica y gran parte de la armamentística dependió de ellas: Las munitionettes.

Las mujeres prueban una forma de libertad que hasta entonces les había sido negada y a la que ya no deseaban renunciar. Muchos países les concedieron entonces el derecho al voto: Fue el primer gran triunfo emancipador al que se sumaban tres objetivos básicos:

  1. El derecho a la educación
  2. El acceso al mercado laboral
  3. La igualdad jurídica

A la vez que la lucha política se generalizaba y daba sus primeros frutos, algunos signos externos empezaron a mostrar los imparables cambios sociales: las mujeres conducían automóviles, frecuentaban cafés, expresaban libremente sus ideas, jugaban al tenis o al golf y para todo ello necesitaban, sin duda, cambiar su imagen.

Se ha considerado a la moda como un placer frívolo que reafirma la vanidad del ser humano y divide y señala a las clases sociales. Pero la moda no es solo eso: la moda habla de los cambios sociales y muestra de qué manera las personas viven y se desenvuelven en un contexto histórico determinado que, a su vez, influye en su desarrollo.

Vamos a conocer la trascendencia histórica a través de la moda intrascendente


Charleston


La vida en los años 20


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